sábado, 5 de diciembre de 2009

Entrega de certificados FURENA

Mensaje a los participantes del curso dictado por las Fuerzas de Resistencia Naval, el 27 de noviembre del 2009:

Compañeros y compañeras voluntarios de la Cruz Roja Ecuatoriana, es muy grato para mi, en esta ocasión, reconocer el esfuerzo realizado por ustedes, con ganas de crecer y desarrollarse en la labor humanitaria, sacrificando parte de su tiempo libre con tal de afianzar sus conocimientos en beneficio de la humanidad; buscando cumplir el sueño de un idealista, que hace 150 años creyó en el poder de la humanidad y aterrizando el anhelo de un visionario que hace casi 100 años decidió que podíamos ser parte de ese sueño.

Una gran responsabilidad ha sido la que han asumido ustedes, al ingresar a la institución que con cariño los y las acoge, y una gran responsabilidad la nuestra, al apoyarlos en el anhelo de servir a la comunidad, brindándoles todo el apoyo a nuestro alcance, impulsándolos a continuar y capacitarse; para, el día de hoy poder ver con orgullo como empiezan a despuntar los nuevos líderes que requiere la institución, luego de muchos años de letargo e incomprensión; felices de ver que la labor por nosotros iniciada, no quedara en nada, que hay hombres y mujeres valientes, seguros y confiados de que su labor al fin es reconocida, largo es el camino, y difícil el andar, pero ustedes que están formándose para ser los socorristas del centenario, quienes han demostrado que los sacrificios hechos por ustedes y quienes los antecedieron no han sido en vano, muchos y muchas han quedado en el camino, demostrando así que la labor asumida no es sencilla, más ahora se ve recompensada, con cada certificado, con cada diploma como los que hoy recibirán, con cada experiencia que enriquece nuestras vidas.

Los observo y recuerdo cuando yo ingrese hace algunos años, junto a Miguel, y, cuando nos incorporamos de Socorristas y nos preguntábamos hasta donde llegaríamos por la Institución que tanto queremos… Me enorgullezco al pensar que entre ustedes están los hombres y mujeres que tomarán la posta nuestra, y estoy seguro que cuando demos un paso al costado, ustedes sabrán cumplir con su papel, porque han pasado por muchas dificultades para llegar a ser socorristas, porque saben y han comprobado que ser un socorrista es… “un privilegio y un honor que cuesta”.

Bienvenidos y bienvenidas a esta, su casa, que los acoge y cobija en el marco de la labor humanitaria…

Gracias.

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